lunes, 23 de enero de 2017
jueves, 5 de enero de 2017
Una parte del cerebro sigue creciendo durante la edad adulta
Una parte del cerebro sigue creciendo durante la edad adulta
Se trata de la región giro fusiforme, que se encarga del reconocimiento de rostros
El cerebro humano es muy bueno reconociendo rostros y ahora, para sorpresa de los científicos, se ha descubierto que precisamente la parte del cerebro que se dedica a esa labor sigue creciendo incluso en la edad adulta, según un estudio que publica hoy la revista Science.
Hasta ahora se creía que el desarrollo del cerebro suponía una "poda sináptica", es decir la eliminación de sinápsis (conexiones entre neuronas) que no son funcionales o se usan poco, y no un crecimiento.
La capacidad de reconocer rostros es fundamental para las interacciones sociales de todos los días y mejora de la niñez a la edad adulta, función que depende del desarrollo de una región del cerebro llamada giro fusiforme.
Un equipo internacional de científicos, encabezados por Jesse Gómez de la estadounidense Universidad de Stanford, optaron por comprender mejor la actividad cerebral que subyace al reconocimiento facial.
En el estudio participaron 22 niños -de cinco a doce años- y 25 adultos -de 22 a 28 años-, de los que se tomaron imágenes por resonancia magnética cuantitativa (RMC) para comparar los tejidos cerebrales de los diferentes individuos.
El objetivo era comparar los resultados de pruebas de reconocimiento de rostros y lugares con datos obtenidos a partir de las RMC de las regiones del cerebro que se encargan de esas funciones, señala el estudio.
Los expertos descubrieron que la región del cerebro que ayuda a las personas a reconocer rostros aumenta de tamaño de forma relativa en los adultos, mientras que la zona que ayuda a reconocer lugares se mantiene igual, resultados que fueron confirmados con el análisis post mortem de cerebros adultos.
La expansión de esa región cerebral no se puede explicar únicamente por los cambios en la mielina -la sustancia blanca y grasa que rodea el axón de algunas neuronas- por lo que los autores proponen que puede ser causada por un aumento en otras partes de la neurona como el soma, las dendritas o las vainas de mielina.
Cuando los Reyes solo eran Magos y Baltasar no era negro
Cuando los Reyes solo eran Magos y Baltasar no era negro
Miquel del Pozo hace un recorrido por la Historia del Arte investigando la evolución de la representación figurativa de los magos de Oriente
La Adoración de los Magos de Gentile da Fabriano (1423) / Gentile da Fabriano
Madrid
Abrimos una nueva Ventana del Arte con Miquel del Pozo para analizar la evolución de las representaciones iconográficas de los Reyes Magos a lo largo de la Historia del Arte. En su Evangelio, Mateo habla de magos pero no da el número, ni sus nombres, ni descripciones de su aspecto. Y por ello, desde el siglo III los tres reyes magos han sido: magos y reyes; cuatro y tres; de Oriente y de cuatro continentes distintos; cada uno de distinta edad...
Las primeras representaciones de los magos aparecen en las catacumbas romanas en el siglo III. En la catacumba de Priscila se pueden ver tres figuras que llevan unos objetos en las manos acercándose a una figura sentada con un niño. En otras representaciones primitivas, como las del siglo IV que se encuentran en los sarcófagos tallados en mármol de Roma, la Virgen está sentada en un trono (no en un establo).
La primera vez que aparecen los nombres de los tres magos en una imagen es en los mosaicos de la Basílica de Sant'Apollinara Nuevo de Ravenna, del siglo VI, aunque sus rasgos no coindicen con "nuestra tradición". En la Edad Media, los magos pasan a ser reyes ya que por aquel entonces la figura del mago no estaba muy bien vista. Así, como los tres reyes magos, con coronas, los pinta Giotto en la Capilla Scrovegni; y así les vemos representados (además de arrodillados) a partir de entonces. A finales de la Edad Media, en la pintura flamenca y alemana comienza a aparecer la figura del rey negro, Baltasar, como muestra el tríptico de Hans Memling que podemos ver en el Museo del Prado.
A partir del siglo XV, la Adoración de los Magos se convierte en un tema muy popular por toda Europa. Los reyes, de los tres mundos conocidos (Europa, Asia y África), simbolizaban la universalidad de Cristo. Y con el descubrimiento de América, cambió la simbología: en algunas pinturas aparece un rey indio americano, con su corona de plumas, adorando al Niño, como en la pintura de Vasco Fernandes para la Catedral de Viseu, en Portugal.
En el Renacimiento, toma mucho protagonismo la representación de la comitiva que acompaña a los reyes como una corte principesca, vestidos a la moda, como en la Capilla de los Magos de Benozzo Gozzoli o las obras de Gentile da Fabriano o Botticelli. Además, aparecen representadas las grandes familias renacentistas junto a los reyes. Velázquez, Rubens, El Bosco o Leonardo Da Vinci son solamente algunos de los artistas que han aportado al Arte su particular visión de la Epifanía, perfeccionando la representación de los magos de los que hablaba Mateo...hasta llegar a las cabalgatas de hoy en día.
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